Las razones por las cuales ha surgido la idea formar esta asociación, se deben a los grandes problemas económicos, sociales y culturales que atravesamos los habitantes en las comunidades de Las Vigas, Tizatal, Potrero Viejo, la Nueva Esperanza, Agua Tibia, Loma Alta y Cacabal pertenecientes al municipio de Chinique, República de Guatemala.
En la actualidad los vecinos de estos lugares carecemos de los medios para mejorar nuestras condiciones de vida. La mayoría de las familias vivimos en extrema pobreza. Esto es consecuencia de la exclusión social que nos ha tocado vivir a la población, mayormente de etnia Maya, quedando al margen de toda posibilidad de desarrollo.
La realidad social de los habitantes de nuestras comunidades, cada día se torna más difícil en aspectos relacionados con nuestra economía, sociedad y cultura. Desde tiempos históricos la población Maya guatemalteca ha sido y sigue siendo marginada discriminada y excluida de todo proceso de desarrollo social.
Esta situación ha dejado como consecuencia, que la mayoría de la población maya esté al margen de toda posibilidad de desarrollo, situándose en la pobreza y extrema pobreza, lo cual ha afectado grandemente a nuestra infancia y juventud. Este problema que estamos planteando es muy perjudicial ya que nuestros niños/a y jóvenes no cuentan con la oportunidad de recibir educación escolar.
La mayoría de los padres y madres de familia disponen de muy escasos recursos, son analfabetos/as y han tenido que permitir que sus hijos trabajen para su alimentación diaria. En muchos casos, familias enteras han tenido que emigrar a otros lugares tanto dentro como fuera del país, para poder sobrevivir recibiendo salarios miserables y malos tratos. Los salarios bajos que reciben estas familias apenas alcanza para su alimentación y en otros casos los salarios no alcanzan para la compra de alimentación, teniendo que soportar hambre y miseria.
Los malos tratos y trabajos pesados a los cuales se someten estas personas una vez emigrados a la ciudad, hacen aún peor su situación. En muchos casos, los padres de familia exponen sus vidas en accidentes laborales así como se someten a la delincuencia de las ciudades que cada día aumenta. Por lo tanto, la falta de empleo en nuestras comunidades que contribuyan a generar ingresos a nuestras familias, favorecen este proceso migratorio.
Culturalmente hablando, las familias que emigran a otros lugares dentro y fuera de nuestro país en busca de una mejor calidad de vida, han tenido que dejar sus costumbres, tradiciones y valores culturales. Esto es debido a que en los lugares en los cuales consiguen trabajo, entre otras cosas, se ven obligados a despojarse de su traje típico y dejar de hablar su idioma natal, lo cual ha perjudicado la cultura y la superación de la misma. Como consecuencia, cada vez más, podemos observar como las personas van dejando de practicar sus costumbres, tradiciones, el uso de sus trajes, e incluso olvidando su idioma.
Así mismo, entre las más afectadas está la mujer, por ser mujer, por ser pobre, por ser indígena y por pertenecer al área rural. A ella le es difícil conseguir un trabajo, si lo consiguen tratan de explotarlas. Como a la mujer no le queda otra alternativa, terminan viéndose sometidas y teniendo que aceptar malos tratos a fin de darles a sus hijos un poco de alimentación.
En educación es raro que la mujer de la etnia maya indígena cuente con algún grado de escolaridad, especialmente las del área rural, ya que desde temprana edad empiezan a trabajar y ayudar a sus familias por la situación precaria en que viven.
En otros casos, los padres de familia inscriben a sus hijos/as en la escuela, pero sólo por un determinado tiempo del año ya que en épocas de trabajo estos niños retornan a ayudar a sus padres en el trabajo para ganar su alimentación. La mayor parte de los niños y niñas que viven en estas comunidades, no asisten a las escuelas porque tienen que trabajar y ayudar a sus familias en la búsqueda de recursos económicos que les facilite la alimentación diaria.
Otras veces la ayuda a la familia no consiste en trabajar limpiando zapatos en el pueblo o vendiendo periódicos o frutos secos en las paradas de autobuses, sino en asumir trabajos domésticos que los padres no pueden asumir por falta de tiempo como es cuidar a hermanos/as más pequeños o recoger leña para el fuego durante parte de la mañana o tener que andar 4 kilómetros todos los día hasta el río más cercano en busca del agua necesaria para beber y cocinar. En estas condiciones es muy difícil pedirle a un niño o niña que luego se vaya a la escuela.
Así mismo, por la mala nutrición de los niños y niñas y su mala predisposición para asistir a la escuela, no aprenden lo que se les enseña ocasionando que muchos pierdan sus grados y con este resultado sus padres y madres ya no los vuelvan a mandar.
Es oportuno mencionar también que nuestro país de Guatemala ha sufrido en la historia reciente una situación muy difícil como es el conflicto armando interno que afecta directamente a la población maya que habita en las áreas rurales. Esto se debe a que el estado, a través del ejército arrasó con la muerte de comunidades enteras dejando como resultado un saldo de viudas, huérfanos, familias pobres y desaparecidos/as.
Ante esta difícil situación, muchas de las familias abandonaron sus hogares, huyendo por temor a que los mataran, refugiándose en las montañas y otros emigraron a otros lugares en el interior y exterior del país. Muchas de estas familias perdieron a sus seres queridos, producto de esta situación vivida durante las décadas de los años 70 a los 90. Este conflicto armado dejó una gran secuela que actualmente se vive en términos de pobreza, extrema pobreza y una salud mental colectiva e individual muy deteriorada debido a que muchas de las personas mayores y niños/as, fueron torturados hasta darles muerte cruelmente. Hasta la fecha no se ha superado esta situación, aún que en nuestro país ya se firmó la Paz, no se ha dado la atención necesaria que se deriva de las consecuencias de este problema.
En cuanto a la salud en las áreas rurales, es muy poca la atención que se le da a la niñez, muchos de los niños/as pierden la vida por que sus padres carecen de recursos económicos y no pueden comprar las medicinas que son necesarias para la recuperación de la salud de estos niños y niñas. Así mismo, con la mala nutrición de estos niños/as, resulta muy difícil soportar las enfermedades, produciéndose un alto índice de mortalidad infantil.
Estamos hablando de poblaciones con unos niveles de pobreza muy altos, en los que la escasez llega a elementos básicos como son el acceso a la luz, al agua, e incluso a las condiciones de accesibilidad de las aldeas. Como ejemplo podríamos decir como en Lomas Altas, el camino está en tan malas condiciones que resulta imposible pasar con un 4X4 si llueve. Ni que decir tiene que atravesar el camino a pie implica ponerse de barro hasta las rodillas, dificultando muchísimo el transito y haciendo casi imposible que aquellas personas que llevan algún tipo de carga (leña, agua, etc..) puedan pasar.
Así pues, nos encontramos con unos altos niveles de pobreza que alcanzan a toda la población que habita estas aldeas, y por otro lado, familias que por la ausencia de los padres o de los hermanos mayores, se encuentran en peores condiciones, si cabe, que aquellas familias en las que se encuentra algún varón adulto que pueda encargarse del trabajo del campo y de otras actividades que les facilite ingresos económicos.
Específicamente son estas familias las más vulnerables, ya que son las madres las que asumirán el rol del padre ausente (en lo que a búsqueda de recursos económicos se refiere) y depositarán en los hijos/as el resto de cargas familiares.
Si los niños trabajan y no acuden a la escuela, el resultado es el analfabetismo[1] y la falta de oportunidades para acceder a pequeños empleos por falta de educación, perpetuándose el proceso de exclusión. Y no sólo esto, sino que las condiciones precarias en las que vivimos, han traído muchas enfermedades ocasionado pérdidas de vidas humanas.
Así pues, podemos observar como nos encontramos con una serie de factores que inciden en la falta de asistencia de los niños y niñas de nuestras poblaciones a la escuela, y que condicionan su derecho a recibir educación y tener oportunidades para mejorar sus vidas, a saber:
· Condiciones socio-económicas del país en general y concretamente del Departamento de Quiché (lugar en el que se sitúan las aldeas a las que nos referimos). Basta decir que en el mejor de los casos una familia de la zona consigue ingresar al día 25 o 30 quetchales, esto en euros supone 2 o 2,5 euros al día por familia. Para hacernos una idea podríamos decir que un periódico cuesta 5 quetchales, que un pollo en el mercado local crecido y listo para comer cuesta 45-50 quetzales o que un trayecto de autobús a Chichicastenango[2] son 20 quetchales.
· El enfrentamiento armado que se dio entre 1960 y 1992, con un gran número de perdidas de vidas y la apertura de heridas (en términos simbólicos) que aún hoy no han cicatrizado.
· Falta de empleo y oportunidades para la población adulta que inexorablemente fomenta la aparición de procesos migratorios.
· Un gran número de familias monoparentales que obliga a las mujeres a hacerse cargo del trabajo del campo y de la casa. Esto se debe a varias razones, por muerte o asesinato del varón, o por la migración a las ciudades o a EE.UU. En muchas ocasiones nunca más se vuelve a saber nada de ellos.
· Los hijos/as mayores colaboran en la búsqueda de dinero realizando pequeños trabajos que les aporten algún tipo de ingreso. Para ello emplean un gran número de horas.
· Asunción de cargas familiares que les impiden ir a la escuela para cubrir el muchísimo tiempo que las madres dedican a trabajar fuera de casa.
· Falta de recursos económicos. Las necesidades son tantas que por ejemplo lo normal es que los niños y niñas anden descalzos y con la misma ropa siempre, o como es fácil observar a algunas madres dejar a los niños y niñas durmiendo por las mañanas para que se puedan saltar el desayuno ya que no tienen nada con que darles de comer, siendo habitual que realicen tan sólo una comida al día.
Por otro lado, el trágico suceso de la tormenta STAM vivido en Guatemala recientemente, empeoró más la situación de los guatemaltecos, en especial el grupo étnico maya que vive en las áreas rurales, ya que los cultivos se han perdido en muchas partes. Esto ha ocasionado que la canasta básica alimenticia resulte muy cara, afectando al bolsillo de las personas pobres.
Hoy más que nunca necesitamos el apoyo que nos puedan brindar para superar poco a poco nuestros múltiples problemas y necesidades.
Para finalizar, agradecemos el apoyo que nos van a brindar para poder ejecutar nuestros proyectos que presentamos para salir de la pobreza y darles educación escolar a nuestros hijos/as, ayudar a nuestras viudas y huérfanos y para conseguir alcanzar un futuro mejor.
[1] Actualmente podríamos hablar de un 75 % de analfabetismo, mayormente en el caso de las mujeres.
[2] Pueblo principal en el que se dan todos los jueves y domingos uno de los mercados más importantes de la zona y al que acuden las gentes de sus alrededores para vender fruta o verduras.